Valquiria Teatro

De Miguel a Delibes

Como a esta Castilla y León le nacen, por lo general, genios que se le van enseguida fuera, Miguel Delibes decidió fingir que era un ser corriente, y quedarse. En su tierra, en Valladolid. “Mirad lo interesantes que son las historias que cuento. No me miréis a mí, yo no soy nada sugestivo”, pareció susurrar siempre con su actitud. Mala actitud, para lo que nosotros pretendemos, don Miguel. ¿Nos será posible, con tan poca colaboración por su parte, montar una trepidante obra de teatro que le homenajee?. Sí. Hay un apasionante viaje De Miguel a Delibes. Miguel: el sentido común, las pocas o ninguna estridencia, el perfil bajo de ciudadano de a pie, el trabajo encerrado en un despacho, pasear anónimo por el Campo Grande... Delibes: la Imaginación, la observación, el idioma Castellano en toda su exuberancia y precisión, el reconocimiento mundial, la Naturaleza… Siempre va a resultar trepidante una obra de teatro que cuente este viaje fabuloso y eterno. El viaje del Ser Humano hasta la Literatura. Y viceversa, claro.

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Ojalá. Trovador de Silvio Rodríguez

Ojalá. Trovador de Silvio Rodríguez

Silvio silba en mi alma desde que mi memoria de músico se acuerda de mí… Cuánto tiempo ha pasado desde entonces, sólo cuadra en el cómputo cómplice del metrónomo con el que me he entregado al reto de libar esta música en los versátiles sonidos que entretejen sus letras de poesía, de amor, de libertad, de revolución y de revelación. Como un niño que juega, he aprendido sus canciones asomado a las a veces enigmáticas ventanas que se abren en sus palabras, posándose en mi memoria como un eco de mí mismo. Cual arlequín alado, he ido pirueteando sus melodías, aupados mis dedos a los tantas veces intrépidos acordes esculpidos hoy en mi voluntad como un eco de su presencia. Ojalá es la prueba palpitante de mi admiración por Silvio Rodríguez. Las veinte canciones con las que he hilvanado este homenaje a su personalidad musical universal son nada más un detalle de su muy fecunda producción que sigue hoy como ayer dando los frutos nutricios necesarios a esta humanidad que ama y sufre mientras sigue rastreando su propia huella indescifrable. Interpreto la mayor parte de las canciones a solas con una guitarra, que se vuelve tres para afinar con Silvio, y acompañado por la fortuna de que mi voz se hermana en timbre y en textura con la suya... Pero algunas de las melodías, convocan a escena también la presencia de otros solitarios unicornios amantes de la belleza que quieran hacer sonar el añil de su instrumento o desnudar el silencio con las propias palabras de Silvio.