Laura Alonso Ballet Company

El lago de los cisnes

Prólogo. La princesa Odette sale al bosque a recoger flores para la reina madre, se desvía del camino y se adentra en el manglar donde habita el hechicero Von Rothbart, quien conjura un maleficio sobre ella convirtiéndola en cisne. Y dice la leyenda que, con el llanto de la reina, se formó el lago donde viven las princesas convertidas en cisnes. I Acto. El Príncipe Sigfrido cumple veintiún años. Doncellas y nobles llegan a los jardines del palacio para rendirle homenaje al joven. La Reina le regala una hermosa ballesta de caza y le hace saber que a la noche siguiente se organizará una gran fiesta en su honor a la que acudirían princesas en edad de contraer nupcias. Entre ellas el príncipe deberá elegir esposa. Al caer la noche, cuando los invitados se disponen a retirarse, Sigfrido descubre que una bandada de cisnes sobrevuela los jardines, fascinado por esta inesperada aparición, tima su ballesta y en compañía de Benno y algunos nobles que le servirán de guía, se dirige hacia el bosque siguiendo en vuelo de las aves. II Acto. Sigfrido llega a la orilla de un lago, le llama la atención la belleza de un cisne en particular, que de pronto, ante su asombro, se convierte en la hermosa princesa Odette, desesperados bailan y Odette le explica el hechizo del que había sido víctima, todas las noches cuando la luz de la luna se refleja en el lago, ella recobraría su forma de mujer, pero al amanecer, nuevamente se convertiría en cisne, la única manera de romper el hechizo era con un voto de amor eterno expresado por alguien capaz de morir. Sigfrido le pide a Odette que asista a la fiesta de la noche siguiente, pero ella le advierte que solo puede después de la media noche. Los cisnes bailan con la esperanza de que el hechizo pronto se rompería, pero Von Rothbart se encargaría de impedir el amor entre los jóvenes, al darse cuenta que su hechizo podría romperse y su vida corría peligro, se lleva a Odette y la oculta para alejarla de Sigfrido. III Acto. En el gran salón del castillo todo está dispuesto para iniciar el baile, anunciadas por heraldos aparecen las cinco princesas con su séquito, ellas bailan para el príncipe, pero los pensamientos del joven están tan lejos de la realidad que no repara en las bellas invitadas. La Reina preocupada por la indiferencia de Sigfrido, le da a elegir a la doncella que prefiera como esposa, pero el Tutor anuncia una inesperada visita: es el mago Von Rothbart, quien bajo el aspecto de un noble caballero presenta a su hija Odile, una nueva pretendiente. Sigfrido queda impresionado por la enigmática mujer, que encarecidamente, le recuerda a Odette. Radiante de felicidad la presenta a la reina como la esposa elegida. Von Rothbart exige al príncipe un juramento de fidelidad. Sigfrido lo pronuncia con firmeza. Odile y el hechicero descubren su engaño a Sigfrido, quien advierte que había traicionado el amor de Odette. El príncipe desesperado corre al bosque en busca de su verdadero amor para pedirle perdón. Epilogo. Las doncellas cisne se han agrupado a la orilla del lago. Cuando Odette aparece llorando, intentan consolarla. Le recuerdan que Sigfrido es solo un humano, que podría no haber conocido el hechizo, y podría no haber sospechado del plan de Von Rotbart. Sigfrido entra corriendo en el claro y busca frenéticamente a Odette entre los cisnes. La toma entre sus brazos, pidiéndole que le perdone y jurándole su amor infinito. Odette le perdona, pero le dice que no sirve para nada, pues su perdón se corresponde con su muerte. Cuando aparece Von Rotbart, Sigfrido le desafía, quien, tras la lucha, es vencido por la fuerza del amor del príncipe a Odette Sigfrido y Odette están felices y rodeados de las amigas de Odette, siendo iluminados por los primeros rayos de sol del nuevo día.

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Los músicos de Bremen

Los músicos de Bremen

Un burro, un perro, un gato y un gallo se ven obligados a salir de las granjas donde han vivido siempre, lo hacen con un hatillo de enseres y un futuro incierto. No se conocen pero en la travesía por los campos se van encontrando. Poco a poco descubren que les une el deseo de ser músicos y entre canciones y bailes deciden poner rumbo a Bremen, la ciudad musical por excelencia. Pronto se dan cuenta de que unos ladrones que merodean por la comarca se han especializado en robar sueños. No saben nuestros adorables amigos animales si conseguirán llegar a Bremen, pero una cosa tienen clara: estando juntos lo importante es el camino.

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