Gala de Circo

Con la intervanción de un presentador y 5 compañías

"Desde su creación la compañía Maintomano se ha cruzado con artistas de diversos países y especialidades y de estos encuentros nace la idea de juntar algunos de ellos y ofrecer un espectáculo de variedades circenses como malabares, equilibrios, funambulismo y mástil chino, introducida de la mano de un personaje cómico, que enlace las diferentes piezas para ofrecer al público una velada llena de humor, sorprendentes habilidades y sorpresas!"

Intérpretes

Con las actuaciones de "El Gran Rufus" como presentador-anfitrión. (Comedia y habilidades varias entre cada pieza), “Compañía Circoactivo” (Numero de mástil Chino y Clown), “Compañía La Madeja Circo” (Número de funambulismo contemporáneo), “Compañía Maintomano” (Portés acrobáticos y manipulación de objeto con música en directo), “Aitor Garuz - The conductor” (Malabares de rebote y Clown) y una compañía más por determinar.

Producción

¡¡Una gala circense para toda la familia, dinámica y variada donde se combina la risa con el asombro!!

Ventas

Venta de entradas: A partir del miércoles 1 de agosto en horario de taquilla. Venta de entradas por Internet: A partir del miércoles 1 de agosto, en www.auditoriomedinadelcampo.es

Ficha técnica

  • Duración: 70

La osadía

La osadía

Como indica su título, el nuevo espectáculo de La Chana Teatro es eso, una osadía. Abordar un clásico como la Odisea, ya parece bastante atrevimiento, pero llevarlo al teatro de objetos, sin mesa, sin red, a pecho descubierto, construyendo los espacios con balaustradas, destripando al héroe, recreándose en sus contradicciones, en sus penurias, en la búsqueda de sí mismo por los caminos más retorcidos, manipulándolo como lo haría el mismo Zeus, linda con la sinrazón. Pero así son las osadías, inconscientes y aventuradas como la vida de Ulises, el curioso, el astuto, el de las mil mañas, el semejante a los dioses, el infiel, el cruel, el amante, el guerrero, el navegante, el héroe, pero, en definitiva, el hombre. La intención no es desmitificar al héroe, ni mucho menos, sino intentar conseguir que se acepte a sí mismo, tarea nada fácil para quien va dejando cientos de muertos a sus espaldas. Si en la Odisea de Homero la tragedia se masca, en la Osadía se mastica como el que no sabe comer chicle y le extrae todo su sabor en los primeros bocados, con la boca torcida, apuntando una sonrisa socarrona y mordaz que desvela la intención, como siempre, de reírnos de nuestras propias miserias. Todo héroe, como todo hombre, no se parece en nada al resto y esa diferencia, a la postre, es la que los hace exactamente iguales.

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