De Miguel a Delibes

De Chema Trujillo

Como a esta Castilla y León le nacen, por lo general, genios que se le van enseguida fuera, Miguel Delibes decidió fingir que era un ser corriente, y quedarse. En su tierra, en Valladolid. “Mirad lo interesantes que son las historias que cuento. No me miréis a mí, yo no soy nada sugestivo”, pareció susurrar siempre con su actitud. Mala actitud, para lo que nosotros pretendemos, don Miguel. ¿Nos será posible, con tan poca colaboración por su parte, montar una trepidante obra de teatro que le homenajee?. Sí. Hay un apasionante viaje De Miguel a Delibes. Miguel: el sentido común, las pocas o ninguna estridencia, el perfil bajo de ciudadano de a pie, el trabajo encerrado en un despacho, pasear anónimo por el Campo Grande... Delibes: la Imaginación, la observación, el idioma Castellano en toda su exuberancia y precisión, el reconocimiento mundial, la Naturaleza… Siempre va a resultar trepidante una obra de teatro que cuente este viaje fabuloso y eterno. El viaje del Ser Humano hasta la Literatura. Y viceversa, claro.

Intérpretes

Alba Frechilla, María Negro y Mario Rosado (Piano)

Ventas

En taquilla: A partir del jueves 22 de octubre en horario de taquilla. Por Internet: A partir del domingo 25 de octubre en www.auditoriomedinadelcampo.es

Ficha técnica

  • Dirección: Carlos Martínez-Abarca
  • Duración: 75

Blancanieves

Blancanieves

Las librerías son sitios mágicos, en ellas puedes viajar a mil lugares y ser testigo de mil aventuras. ¡Ven, pasa! Nuestros queridos libreros se encuentran pensando con qué historia viajar hoy. ¡Ya está! Hoy será un cuento clásico. ¡Nos encantan los cuentos clásicos, que dulces, que ilustrativos, que sensibles! Caperucita, Los tres cerditos, Hansel y Gretel...Pero, ¿nos hemos parado a pensar si en verdad son tan dulces, tan ilustrativos, tan... sensibles? ¿No será que lo que más nos gusta de los cuentos clásicos es que siempre tienen algo de... terroríficos?. Pero ¿Quién se puede resistir a un buen clásico?. Nuestra Blancanieves no sabe de tareas domésticas, pero sabe hacer una página web y desde luego no va besar a ninguna rana por muy príncipe que sea, porque no quiere casarse. ¡Qué manía con casarse!

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